Los GLP-1 en los trastornos por uso de sustancias: ¿una solución?
Cuando los agonistas del receptor GLP-1 llegaron al mercado hace más de una década, nadie imaginaba que estos medicamentos diseñados para la diabetes podrían algún día estudiarse como tratamiento para el alcoholismo o la adicción a opioides. Sin embargo, la ciencia médica moderna nos ha enseñado que los sistemas metabólicos y neuropsiquiátricos están más interconectados de lo que pensábamos.

En 2025, varios estudios clínicos han arrojado resultados sorprendentes que sugieren que estos fármacos podrían tener un papel en la modulación de los circuitos cerebrales de recompensa y adicción. Este artículo analiza la evidencia emergente, los mecanismos propuestos y las cautelas necesarias ante este campo de investigación fascinante pero aún preliminar.
Aviso Importante: Los agonistas GLP-1 NO están aprobados por COFEPRIS ni FDA para el tratamiento de trastornos por uso de sustancias o adicciones. La información presentada se refiere exclusivamente a investigación científica en curso. Nunca uses medicamentos para indicaciones no autorizadas sin supervisión médica especializada.
El descubrimiento accidental: de la diabetes a las adicciones
El primer indicio surgió de observaciones clínicas casuales. Pacientes con diabetes tipo 2 que recibían agonistas GLP-1 y que además tenían problemas con el alcohol reportaban espontáneamente que habían reducido su consumo sin proponérselo. Estos reportes anecdóticos llevaron a investigadores de varias instituciones a preguntarse: ¿podría el GLP-1 estar modulando los circuitos de recompensa del cerebro más allá de solo controlar el apetito por comida?
El mecanismo neurobiológico: más allá del intestino
Para entender cómo un medicamento "metabólico" podría afectar conductas adictivas, necesitamos explorar la neuroanatomía del GLP-1.
Dos fuentes de GLP-1 en el cuerpo
Aunque clásicamente se enseña que el GLP-1 se produce en las células L del intestino, existe una segunda fuente endógena crítica:
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GLP-1 periférico: Producido por el intestino después de comer. Su función principal es metabólica.
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GLP-1 central: Producido por neuronas del núcleo del tracto solitario (NTS) en el tronco cerebral.

La conexión NTS → Sistema de recompensa
Las neuronas GLP-1 del NTS envían proyecciones directas hacia:
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Núcleo accumbens: El centro de procesamiento de recompensa.
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Área tegmental Ventral (VTA): Donde se encuentran las neuronas dopaminérgicas que generan la sensación de placer.
Cuando los agonistas GLP-1 sintéticos (como semaglutida) se administran, activan estos receptores centrales y modulan la liberación de dopamina, el neurotransmisor clave en todas las adicciones.
¿Qué hace el GLP-1 en el sistema de recompensa?
Los estudios preclínicos sugieren que el GLP-1:
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Reduce la liberación de dopamina inducida por alcohol, nicotina o cocaína.
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Disminuye la "saliencia incentiva" (la intensidad del antojo) de las sustancias adictivas.
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Modula la memoria de recompensa asociada con las drogas.
Evidencia clínica reciente (2025): Los estudios que cambiaron el panorama
1. Alcoholismo (trastorno por uso de alcohol)
El estudio más importante publicado hasta la fecha apareció en JAMA Psychiatry en marzo de 2025. Investigadores daneses realizaron un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, con 127 personas con trastorno por uso de alcohol.
Resultados:
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El grupo tratado con semaglutida 1.0 mg semanal redujo significativamente:
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Días de consumo excesivo de alcohol.
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Puntuaciones en escalas de antojos (craving).
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Biomarcadores hepáticos de consumo.
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Los efectos fueron independientes de si los pacientes tenían o no diabetes u obesidad.
Este estudio fue revolucionario porque demostró eficacia en humanos con diseño robusto, no solo en modelos animales.

2. Consumo de opioides
Un análisis retrospectivo del sistema de salud de veteranos en Estados Unidos (VA) comparó a pacientes con diabetes que recibían GLP-1 vs otros antidiabéticos. El hallazgo fue dramático: 50% menos riesgo de sobredosis por opioides en el grupo GLP-1.
Aunque este es un estudio observacional (no experimental), el tamaño de muestra masivo (cientos de miles de pacientes) le da peso estadístico significativo.
3. Tabaquismo
Estudios piloto con liraglutida han mostrado reducciones modestas en el deseo de fumar y mejoras en tasas de abstinencia a corto plazo. Sin embargo, la evidencia aquí es más débil que para alcohol y requiere ensayos más grandes.
Aplicaciones potenciales: ¿para quién podría funcionar?
Si esta línea de investigación continúa siendo exitosa, los candidatos ideales serían:
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Personas con obesidad + trastorno por uso de alcohol (tratamiento dual).
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Pacientes con diabetes tipo 2 + adicción a sustancias (donde el GLP-1 ya tiene indicación aprobada).
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Individuos con trastornos alimentarios con componente impulsivo (atracones).
Adicciones no relacionadas con sustancias
Hay interés emergente en explorar GLP-1 para:
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Juego patológico: Modulación del control de impulsos.
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Compras compulsivas: Alteración de circuitos de recompensa.
Sin embargo, estos campos tienen evidencia aún más preliminar.

Desafíos y limitaciones críticas
1. No es un tratamiento aprobado ni estándar
Ninguna agencia regulatoria (COFEPRIS, FDA, EMA) ha autorizado los GLP-1 para tratar adicciones. Su uso fuera de ensayos clínicos es considerado "off-label" y sin respaldo de seguridad establecido en este contexto.
2. Efectos secundarios en poblaciones vulnerables
Personas con adicciones frecuentemente tienen:
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Desnutrición o patrones alimentarios caóticos.
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Comorbilidades psiquiátricas (depresión, ansiedad).
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Menor adherencia a tratamientos complejos.
Los efectos secundarios gastrointestinales del GLP-1 (náuseas, vómitos) podrían ser más problemáticos en esta población.
3. Costo y acceso
Los agonistas GLP-1 son medicamentos caros. Si eventualmente se aprueban para adicciones, el acceso equitativo será un desafío enorme, especialmente en países de ingresos medios como México.
4. ¿Dónde está el límite ético?
Existe un debate sobre si "medicalizar" todos los comportamientos adictivos es el enfoque correcto, o si se debe priorizar intervenciones psicosociales estructurales (empleo, vivienda, terapia).
El contexto mexicano: adicciones y salud pública
México enfrenta desafíos significativos en adicciones:
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Consumo de alcohol per cápita en aumento.
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Crisis emergente de fentanilo y opioides sintéticos.
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Acceso limitado a tratamientos especializados en adicción.
Si los GLP-1 demuestran eficacia sólida, podrían representar una herramienta adicional para el sistema de salud, pero nunca un reemplazo de los centros de rehabilitación, terapia y acompañamiento psicosocial.
Lo que viene: investigación en curso
Actualmente hay al menos 15 ensayos clínicos activos investigando GLP-1 en adicciones a nivel global. Los resultados esperados en 2026-2027 podrían:
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Confirmar (o refutar) los hallazgos iniciales.
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Identificar qué subtipos de adicción responden mejor.
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Establecer dosis óptimas y duración de tratamiento.
Conclusión: esperanza con cautela científica
Los agonistas GLP-1 representan una de las áreas más emocionantes de la neuropsiquiatría moderna. La idea de que un solo medicamento pueda ayudar simultáneamente con diabetes, obesidad y adicciones es clínicamente revolucionaria.
Sin embargo, es fundamental mantener los pies en la tierra. La ciencia avanza mediante evidencia reproducible, no mediante anécdotas o entusiasmo prematuro. Los pacientes con adicciones merecen tratamientos basados en evidencia sólida, no en promesas preliminares.
Si esta investigación madura exitosamente, podríamos estar ante un cambio de paradigma en cómo entendemos y tratamos los trastornos por uso de sustancias. Mientras tanto, el estándar de atención sigue siendo la terapia cognitivo-conductual, los grupos de apoyo y, cuando corresponde, medicamentos ya aprobados para cada adicción específica.
Referencias
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Klausen MK, et al. Once-Weekly Semaglutide in Adults With Alcohol Use Disorder: A Randomized Clinical Trial. JAMA Psychiatry. https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/2829811
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Garvey WT, et al. GLP-1 Receptor Agonists for the Treatment of Alcohol Use Disorder: A Systematic Review. Addiction. 2025. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40309769/
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Dickerson SL, et al. Glucagon-like peptide-1 receptors in nucleus accumbens affect food intake. J Neurosci. 2012. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21994361/
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Alhadeff AL, et al. GLP-1 neurons in the nucleus of the solitary tract project to the parabrachial nucleus and mediate anorexia. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3275387/
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National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. Substance Use Disorder and Alcohol Use Disorder: Emerging Therapies. https://www.nationalacademies.org/read/26722/chapter/21
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Consejo Nacional contra las Adicciones (CONADIC). Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2023-2024. Secretaría de Salud, México. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1044513/ENCODAT_-_COMPLETO.pdf
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