Inyección para bajar de peso: beneficios, riesgos y consideraciones
Las inyecciones para bajar de peso basadas en agonistas del receptor GLP-1 representan una opción terapéutica que ha transformado el manejo médico de la obesidad en los últimos años.
Estos tratamientos, administrados mediante inyección subcutánea semanal, funcionan regulando el apetito, enlenteciendo el vaciado gástrico y mejorando el control metabólico. El objetivo de este artículo es proporcionar información clara, respaldada por evidencia científica, sobre cómo funcionan estos tratamientos, quiénes pueden beneficiarse de ellos y qué consideraciones médicas son necesarias para su uso seguro.

¿Qué son las inyecciones para bajar de peso?
Las inyecciones para bajar de peso son medicamentos que pertenecen a una clase terapéutica conocida como agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1). Estos fármacos imitan la acción de una hormona natural que el cuerpo produce en el intestino para regular el apetito y el metabolismo de la glucosa. Al activar los receptores GLP-1 en el cerebro y el sistema digestivo, estos medicamentos ayudan a reducir el hambre, aumentar la sensación de saciedad y mejorar la respuesta del cuerpo a la insulina.
Los agonistas del receptor GLP-1 han demostrado eficacia tanto en personas con diabetes tipo 2 como en aquellas que viven con obesidad sin diabetes. Su mecanismo de acción incluye el aumento de la secreción de insulina dependiente de glucosa, la ralentización del vaciado gástrico, la reducción de la secreción posprandial de glucagón y la disminución de la ingesta de alimentos.
Recientemente, se ha desarrollado una nueva generación de medicamentos conocidos como agonistas duales GIP/GLP-1, que activan simultáneamente dos sistemas hormonales relacionados con el metabolismo. Estos tratamientos de nueva generación han mostrado resultados superiores en términos de pérdida de peso comparados con los agonistas tradicionales del receptor GLP-1.
Mecanismo de acción de los agonistas GLP-1
El funcionamiento de las inyecciones para bajar de peso se basa en múltiples mecanismos fisiológicos que trabajan de forma coordinada. En primer lugar, estos medicamentos actúan sobre el hipotálamo, una región del cerebro que regula el apetito y la saciedad, reduciendo la sensación de hambre y aumentando la percepción de plenitud después de comer. En segundo lugar, ralentizan el vaciado gástrico, lo que prolonga la sensación de saciedad y ayuda a controlar los picos de glucosa después de las comidas.
Adicionalmente, los agonistas del receptor GLP-1 mejoran la sensibilidad a la insulina y aumentan su secreción cuando los niveles de glucosa están elevados, lo que contribuye a un mejor control metabólico. Este efecto es particularmente beneficioso en personas que viven con obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2. También se ha observado que estos medicamentos reducen la secreción de glucagón, una hormona que eleva los niveles de glucosa en sangre, lo que contribuye a estabilizar el metabolismo de los carbohidratos.
Eficacia clínica respaldada por evidencia
La efectividad de las inyecciones para bajar de peso ha sido documentada en múltiples estudios clínicos de alta calidad. Los ensayos clínicos con agonistas del receptor GLP-1 han demostrado reducciones de peso corporal que oscilan entre el 10% y el 15% del peso inicial después de 68 a 72 semanas de tratamiento, cuando se combinan con intervenciones de estilo de vida que incluyen dieta hipocalórica y actividad física regular.
En estudios con agonistas duales GIP/GLP-1, los participantes lograron reducciones aún mayores, alcanzando pérdidas de peso del 15% al 21% del peso corporal inicial en dosis máximas toleradas durante 72 semanas. Un estudio particularmente significativo mostró que el 78% al 84% de los pacientes tratados perdieron al menos el 10% de su peso corporal, comparado con el 20% en el grupo placebo.
La investigación en población mexicana también ha confirmado la efectividad de estos tratamientos. Un estudio realizado en pacientes mexicanos atendidos en consulta privada de endocrinología demostró una reducción significativa de peso con el uso de agonistas del receptor GLP-1 en diferentes dosis y contextos clínicos. Este hallazgo es relevante considerando que en México el 71.3% de la población mayor de 20 años presenta sobrepeso u obesidad.

Perfil de seguridad y efectos adversos
Los efectos adversos más comunes asociados con las inyecciones para bajar de peso son de naturaleza gastrointestinal y generalmente de intensidad leve a moderada. Los síntomas reportados con mayor frecuencia incluyen náuseas, que afectan aproximadamente al 21% de los pacientes, seguidas de diarrea (10.6%), vómito (9.1%), dispepsia (8.7%), estreñimiento (7.9%) y disminución del apetito (5.5%).
Es importante destacar que estos efectos adversos tienden a ser más frecuentes durante las primeras semanas de tratamiento y disminuyen con el tiempo a medida que el cuerpo se adapta al medicamento. La mayoría de los pacientes continúan el tratamiento exitosamente después de este período de ajuste inicial. En los estudios clínicos, entre el 82% y el 96% de los participantes con sobrepeso u obesidad alcanzaron una pérdida de peso del 5% o más, lo que demuestra una buena tolerabilidad general.
Los estudios comparativos han identificado diferencias en el perfil de efectos adversos entre distintos tipos de agonistas del receptor GLP-1. Sin embargo, en general, el perfil de seguridad de estos medicamentos es favorable cuando se utilizan bajo supervisión médica adecuada, especialmente en comparación con los beneficios metabólicos y de pérdida de peso que ofrecen.
¿Quiénes son candidatos para este tratamiento?
Las inyecciones para bajar de peso están indicadas principalmente para adultos con obesidad (índice de masa corporal ≥30 kg/m²) o con sobrepeso (IMC ≥27 kg/m²) que presenten al menos una comorbilidad relacionada con el peso.
Las comorbilidades comunes que justifican el tratamiento incluyen hipertensión arterial, diabetes tipo 2, prediabetes, dislipidemia, enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica y apnea obstructiva del sueño.
La Guía Mexicana de Práctica Clínica para el Manejo del Sobrepeso y la Obesidad recomienda un enfoque interdisciplinario y centrado en el paciente para la evaluación y selección de candidatos. Esta evaluación debe incluir un análisis completo del historial médico, mediciones antropométricas, evaluación de factores de riesgo cardiovascular y valoración de la disposición del paciente para realizar cambios en el estilo de vida.
No todos los pacientes con sobrepeso u obesidad requieren tratamiento farmacológico. Las intervenciones de primera línea incluyen modificaciones en la alimentación, incremento en la actividad física y apoyo psicológico. El tratamiento con agonistas del receptor GLP-1 se considera cuando estas intervenciones iniciales no han logrado una pérdida de peso clínicamente significativa (al menos 5% del peso corporal) después de 3 a 6 meses.

Importancia del enfoque médico integral
El éxito a largo plazo con las inyecciones para bajar de peso depende fundamentalmente de un abordaje médico integral que va más allá de la prescripción del medicamento. Los estudios demuestran que los pacientes que suspenden abruptamente el tratamiento experimentan recuperación significativa del peso perdido, con incrementos promedio del 14% en el año siguiente a la discontinuación.
Un programa efectivo de manejo de obesidad debe incluir seguimiento endocrinológico regular para ajustar dosis, monitorear efectos adversos y evaluar la respuesta al tratamiento. El acompañamiento nutricional es esencial para desarrollar patrones de alimentación sostenibles que complementen el efecto del medicamento y faciliten el mantenimiento del peso a largo plazo. El apoyo psicológico ayuda a abordar factores emocionales, conductuales y de adherencia que influyen significativamente en los resultados.
La Guía Mexicana enfatiza la necesidad de un enfoque no estigmatizante que reconozca la obesidad como una enfermedad crónica compleja que requiere tratamiento continuo, no como una falla de voluntad individual. Este cambio de perspectiva es fundamental para mejorar la calidad de vida y los desenlaces clínicos de las personas que viven con obesidad.
Modificaciones en el estilo de vida como complemento esencial
Las modificaciones en la dieta y el ejercicio son componentes imprescindibles del tratamiento con inyecciones para bajar de peso. En los estudios clínicos que demostraron la mayor efectividad, todos los participantes siguieron un plan de alimentación con reducción calórica de al menos 500 kilocalorías diarias y realizaron actividad física regular.

La evidencia muestra que la combinación de intervención farmacológica con cambios intensivos en el estilo de vida produce resultados superiores a cualquiera de estos enfoques por separado. Un estudio demostró que pacientes que inicialmente perdieron peso mediante intervención intensiva de estilo de vida y posteriormente agregaron tratamiento farmacológico lograron una pérdida total del 26.6% del peso corporal, comparado con solo 3.8% en quienes continuaron únicamente con modificaciones de estilo de vida.
El ejercicio regular no solo contribuye a la pérdida de peso, sino que también ayuda a preservar la masa muscular durante el proceso de reducción de peso, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce el riesgo cardiovascular. Las recomendaciones actuales sugieren al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana, con incrementos graduales según la tolerancia individual.
Consideraciones antes de iniciar el tratamiento
Antes de comenzar un tratamiento con inyecciones para bajar de peso, es fundamental una evaluación médica completa. Esta evaluación debe incluir análisis de laboratorio para descartar contraindicaciones, evaluación de función renal, perfil tiroideo y valoración de riesgo cardiovascular. Es particularmente importante discutir con el médico cualquier historial personal o familiar de cáncer de tiroides, pancreatitis o enfermedad de la vesícula biliar.
Los pacientes deben comprender que este tratamiento requiere compromiso a largo plazo y que los resultados dependen significativamente de su participación activa en el proceso. La adherencia tanto al medicamento como a las modificaciones de estilo de vida es esencial para lograr y mantener la pérdida de peso. También es importante tener expectativas realistas sobre el tiempo necesario para observar resultados significativos, que típicamente requieren varios meses de tratamiento continuo.
Mantenimiento del peso a largo plazo
El mantenimiento del peso perdido representa uno de los desafíos más importantes en el tratamiento de la obesidad. La evidencia científica actual indica que la obesidad es una enfermedad crónica que requiere tratamiento continuo, similar a otras condiciones como la diabetes o la hipertensión. Los estudios demuestran que la interrupción del tratamiento farmacológico resulta en recuperación progresiva del peso, lo que subraya la necesidad de estrategias de mantenimiento a largo plazo.
Las adaptaciones metabólicas persistentes que ocurren después de la pérdida de peso incluyen aumento de las hormonas del hambre, disminución de las hormonas de saciedad y reducción del gasto energético desproporcionada a la cantidad de peso perdido. Estos cambios fisiológicos hacen que mantener el peso reducido sea particularmente desafiante sin apoyo farmacológico continuo.
Un plan integral de mantenimiento debe incluir consultas médicas regulares, ajustes personalizados del tratamiento, seguimiento nutricional continuo, apoyo psicológico sostenido y monitoreo de parámetros metabólicos. Este enfoque multidisciplinario maximiza las probabilidades de éxito a largo plazo y mejora la calidad de vida de las personas que viven con obesidad.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica profesional. Consulta a tu médico antes de iniciar cualquier tratamiento para la obesidad o el sobrepeso.
Referencias
- Jastreboff AM, et al. Tirzepatide Once Weekly for the Treatment of Obesity. N Engl J Med. 2022;387(3):205-216. doi:10.1056/NEJMoa2206038
- Jastreboff AM, et al. Tirzepatide for Obesity Treatment and Diabetes Prevention. N Engl J Med. 2025;392(9):835-847. doi:10.1056/NEJMoa2410819
- Garvey WT, et al. Two-year effects of semaglutide in adults with overweight or obesity: the STEP 5 trial. Nat Med. 2022;28(10):2083-2091. doi:10.1038/s41591-022-02026-4
- Aronne LJ, et al. Continued Treatment With Tirzepatide for Maintenance of Weight Reduction in Adults With Obesity: The SURMOUNT-4 Randomized Clinical Trial. JAMA. 2024;331(1):38-48. doi:10.1001/jama.2023.24945
- Wadden TA, et al. Tirzepatide after intensive lifestyle intervention in adults with overweight or obesity: the SURMOUNT-3 phase 3 trial. Nat Med. 2023;29(11):2909-2918. doi:10.1038/s41591-023-02597-w
- Ard J, et al. Comparative gastrointestinal adverse effects of GLP-1 receptor agonists and multi-target analogs: a systematic review and meta-analysis. PMC. 2024. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12491879/
- Guía Mexicana de Práctica Clínica para el Manejo del Sobrepeso y la Obesidad en Adultos. Cardioteca. 2024. Disponible en: https://www.cardioteca.com/cardiologia-clinica/6531-guia-mexicana-de-practica-clinica-para-el-manejo-del-sobrepeso-y-la-obesidad
- Instituto Mexicano del Seguro Social. Diagnóstico y Tratamiento del Sobrepeso y Obesidad Exógena. Guía de Práctica Clínica. México: IMSS; 2018. Disponible en: https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/046GER.pdf
- Efectos en el Peso Corporal de los Agonistas del Receptor GLP-1 en Población Mexicana. Tesis UNAM. 2016. Disponible en: https://tesiunamdocumentos.dgb.unam.mx/ptd2016/agosto/0747819/0747819.pdf
- Gómez-Peralta F, et al. Tratamiento farmacológico de la obesidad. Situación actual y perspectivas futuras. Med Clin (Barc). 2024;163(6):285-294. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11414558/
Resultados de 47 pacientes:
¿Cuál será tu resultado?
Descubre tu pronóstico personalizado

