Skip to main content

Factores de riesgo de la obesidad: Todo lo que necesitas saber

Publicado: agosto 13, 2025
Actualizado: febrero 07, 2026
Dra. Darielle Cosette Rubi Aguilar Ceja
Dra. Darielle Cosette Rubi Aguilar Ceja
Endocrinología y Medicina general Universidad Nacional Autónoma de México Cédula: 12417670
Obesidad en méxico

La obesidad es quizás la enfermedad más incomprendida de nuestro tiempo. Durante décadas, se nos ha dicho que el exceso de peso es simplemente el resultado de una ecuación matemática: "comes mucho y te mueves poco". Si bien el balance energético importa, esta visión simplista ignora una realidad biológica y social mucho más compleja.

En México, donde 7 de cada 10 adultos viven con sobrepeso u obesidad, no podemos atribuir esta epidemia únicamente a la falta de voluntad individual. La ciencia moderna nos revela que la obesidad es una enfermedad multifactorial donde tus genes, tus hormonas, tu código postal y hasta tu historia familiar juegan un rol determinante.​

En este artículo, desglosaremos los verdaderos factores de riesgo —biológicos, ambientales y conductuales— que explican por qué el cuerpo lucha por acumular energía y qué podemos hacer para retomar el control.

1. El factor biológico: genética y "genotipo ahorrador"

¿Te has preguntado por qué algunas personas comen lo mismo que tú y no suben de peso? La respuesta está, en gran medida, en el ADN.

La herencia mexicana

La población mexicana posee una predisposición genética única. Estudios de la UNAM y el Instituto Nacional de Medicina Genómica han identificado que variantes del gen ABCA1 (transportador de colesterol) son exclusivas de poblaciones mestizas e indígenas de América. Esta variante no solo reduce el colesterol "bueno" (HDL), sino que favorece el almacenamiento de grasa abdominal.​

Además, el gen FTO (conocido como el gen de la masa grasa) tiene una alta prevalencia en nuestra población. Quienes portan estas variantes tienen, biológicamente, un menor control sobre la saciedad y una mayor preferencia por alimentos densos en calorías. Evolutivamente, esto fue una ventaja para sobrevivir a hambrunas (el "genotipo ahorrador"), pero en el ambiente moderno de abundancia, se convierte en un factor de riesgo potente.

2. El ambiente obesogénico: nadando contra la corriente

Más allá de la biología, vivimos en lo que los expertos en salud pública llaman un ambiente obesogénico. Este término describe un entorno que promueve el sedentarismo y el consumo de calorías excesivas casi de manera invisible.

México y los ultraprocesados. Somos el cuarto consumidor mundial de alimentos ultraprocesados, con un promedio de 212 kg por persona al año. Estos productos no son solo "comida"; son formulaciones industriales diseñadas para ser hiperpalatables (extremadamente sabrosas), lo que altera los centros de recompensa del cerebro y anula las señales naturales de saciedad.​

Desiertos alimentarios y economía. Un factor de riesgo crítico es el nivel socioeconómico. Datos de la ENSANUT revelan que en muchas comunidades de bajos ingresos es más fácil y barato comprar un refresco y un paquete de galletas que un kilo de frutas o verduras frescas. Esta barrera económica y logística fuerza a millones de familias a basar su dieta en carbohidratos refinados de bajo costo pero alto impacto metabólico.

3. Factores Metabólicos y Hormonales

La obesidad altera el funcionamiento interno del cuerpo, creando un círculo vicioso que dificulta la pérdida de peso.

  • Resistencia a la Insulina: Es la antesala de la diabetes tipo 2. Cuando tus células dejan de responder a la insulina, tu páncreas produce más hormona, y niveles altos de insulina le indican al cuerpo que debe "almacenar grasa" y bloquear su quema.

  • Resistencia a la Leptina: La leptina es la hormona que le dice a tu cerebro "ya estoy lleno". En personas con obesidad, aunque los niveles de leptina son altos, el cerebro deja de escuchar la señal, provocando un hambre constante a pesar de tener reservas de energía suficientes.

  • Hipotiroidismo: Aunque menos común de lo que se cree (afecta a menos del 5-10% de los casos de obesidad), una tiroides lenta reduce el metabolismo basal, haciendo que el aumento de peso ocurra incluso con ingestas calóricas normales.

4. El peso de la mente: estrés, sueño y emociones

No somos robots; nuestras emociones impactan directamente en nuestra bioquímica.

El cortisol y el estrés crónico 

México tiene una de las jornadas laborales más extensas y estresantes de la OCDE. El estrés crónico eleva los niveles de cortisol, una hormona que:

  1. Aumenta el apetito por alimentos dulces y grasos (comfort food).
  2. Descompone masa muscular.
  3. Dirige la acumulación de grasa específicamente hacia la zona abdominal (grasa visceral), que es la más peligrosa para el corazón.​

La deuda de sueño

Dormir menos de 6-7 horas altera el equilibrio entre grelina (hambre) y leptina (saciedad). Un estudio mostró que las personas privadas de sueño consumen en promedio 300 calorías extra al día siguiente solo para mantenerse despiertas.

5. Sedentarismo estructural

No es solo "flojera". La urbanización descontrolada, la inseguridad en las calles y las largas distancias de traslado (que obligan a pasar horas sentado en transporte) han eliminado la actividad física incidental de nuestra vida diaria.

Según la ENSANUT Continua 2023, una gran parte de la población escolar y adulta no cumple con las recomendaciones mínimas de actividad física. El músculo es nuestro principal órgano metabólico; al perder masa muscular por inactividad (sarcopenia), nuestro "motor" quema menos combustible, facilitando la ganancia de peso con el paso de los años.

Conclusión: de la culpa a la acción

Reconocer estos factores de riesgo no es para resignarse ("es mi genética, no puedo hacer nada"), sino para dejar de luchar la batalla equivocada. La obesidad no se cura solo con "echarle ganas"; se trata con ciencia, estrategia y, a menudo, ayuda médica.

Si identificas varios de estos factores en tu vida (historia familiar, estrés alto, dificultad para controlar el apetito), es señal de que necesitas un enfoque integral. En Clivi, entendemos que tu biología es única. El tratamiento moderno incluye nutrición, manejo del estrés, actividad física y, cuando es necesario, farmacoterapia segura para nivelar el terreno de juego biológico.

Descargo de responsabilidad: Este contenido es de carácter informativo y educativo. No pretende sustituir la consulta médica profesional, el diagnóstico o el tratamiento.

Referencias bibliográficas

  • Shamah-Levy T, et al. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) Continua 2020-2024. Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). 2024.
  • Facultad de Química, UNAM. Presenta población mexicana alta predisposición genética hacia sobrepeso y obesidad (Gen ABCA1 y FTO). Dirección General de Comunicación Social, UNAM.
  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina: tendencias, efecto sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas. Washington, D.C.: OPS; 2021.
  • Rodríguez-Torres A. Determinantes sociales de la obesidad en México. Rev Enferm Inst Mex Seguro Soc. 2018;26(4):285-290.
  • Barquera S, et al. Obesidad en adultos: Resultados de la Ensanut Continua 2020-2023. Salud Publica Mex. 2024.

Resultados de 47 pacientes:

Pérdida promedio: 18kg en 6 meses
73% alcanzó su meta
91% recomendaría el tratamiento

¿Cuál será tu resultado?

Descubre tu pronóstico personalizado
¿Buscas un tratamiento ideal?
Realiza el quiz en minutos
Hazlo ahora
¿Cuántos kilos puedes perder?
Encuentra tu tratamiento ideal
Descubrir ahora